jueves, 28 de marzo de 2013

Si Que Se Puede...


Siempre llevamos un ¡No! Por delante, siempre tendemos a negarnos a las iniciativas de los demás.
¿Porque? Muchas veces por: egoísmo, negación a las ideas que no son nuestras, la no aceptación de nuestras incapacidades para tener iniciativas, envidia, celos, miseria humana, etc. Son muchas las respuestas y un solo resultado: negativismo. Si, actitud negativa frente a la invitación del prójimo para colaborar con una buena causa. No todos somos así, pero lamentablemente, si una gran mayoría y eso hace que no logremos cosas y no podamos vivir en un mundo mejor.
Como prometí en mi entrada anterior, voy a contarles una experiencia vivida en mis años de niñez.
Resulta, que: como todo niño común y corriente,andaba de arriba para abajo con otros tres amiguitos de mi misma edad. Apenas frisábamos 8 a 9 años de existencia sobre este planeta.
Uno de mis amigos, vivía en un edificio que tenia unos espacios de tierra muerta, en la parte frontal que se encoraban, entre la vereda y la calzada. Nadie se ocupaba de eso. Esos espacios habían sido diseñados para ser jardines, pero el descuido y el desinterés, hacían que lucieran como paramos infertiles y áridos.
Se me ocurrió invertir el problema, así que les propuse a mis amigos; iniciar una operación de rescate de esos espacios. No era de extrañar, pero inmediatamente surgieron las diferencias y el negativismo, pero como eramos niños, fue mas fácil de convencerlos y lograr que aceptaran la idea.
Acordamos, tocar todas las puertas de los departamento y pedir a cada uno de los vecinos que: nos consiguieran herramientas y ciertos materiales para llevar a cabo nuestra obra. Quizás al vernos tan pequeños, les anulamos la miseria humana y les tocamos el sentimiento. Se opusieron o se negaron para ser mas exactos; unos cuentos pero la mayoría colaboro sin chistar.
Luego nos fuimos a la municipalidad a la dirección de parques y jardines, para que nos regalaran; trozos de arboles y alambre de púas, para poder cercar los jardines y también: dos arboles, césped, y plantas. Primero escuchamos un no , por respuesta, pero también logramos convencerlos y por gracioso que parezca; un día sábado apareció el camión de la municipalidad, con todo el pedido completo.
Iniciamos la obra y al cabo de tres meses; ya podamos decir que eso era un jardín, en toda la extensión de la palabra. Habíamos logrado nuestro objetivo, contra viento y marea.
Desde ese entonces: entendí y se me quedo bien grabado, que: SI SE PUEDE.
Si cuatro niños son capaces de hacer aquello, porque no lo adultos. Es cuestión de actitud y nada mas.
Solo hay que determinar: en que posición estamos: negativa o positiva.
Me disculpo, por ponerme como ejemplo, pero no tenia ningún empacho de mostrarme como modesto, porque creo que eso me cambio mucho en mi actitud y me hizo siempre positivo y con ganas de hacer, mas que deshacer.
No perdemos absolutamente nada si somos positivos y llevamos por delante a la palabra: SI. Con ella, siempre tendremos un mundo mejor, mucho mejor que el actual.

1 comentario:

  1. Aquellos niños "jardineros" tenían el alma limpia, hoy , quizá alguno de ellos, no lo haría gratis.
    El hombre casi siempre antepone el dinero al amor y al deber.
    Espero que aquellos niños de antaño, sean hoy hombres tan buenos, como niños fueron.

    ResponderEliminar

Gracias por tu visita y por tu comentario.