jueves, 28 de febrero de 2013

Driving On Snow...


He elegido este titulo en ingles, para hacer sentir un tema algo tedioso, un poco mas divertido de lo que suele ser en la realidad.
Sucede que cuando era habitante de mi tierra; mi querida Lima. Solía jactarme y alardear de lo bien que conducía en las pistas y caminos rurales. Tabien repetida aquello de: ¡Quien maneja en el Perú, maneja en cualquier parte!
Nada mas lejos de la realidad, pues cuando comencé a conducir por las calles de Montreal: lo hacia con mucha eficiencia y relajado al extremo, debido a la tranquilidad existente en la calles de esta urbe, en donde se puede conducir, con algo de tranquilidad. Una tranquilidad diametralmente opuesta al caos y zozobra que significa hacerlo en el Perú.

Todo discurría con mucha normalidad y yo me sentía en la gloria, tanto así, que mis reflejos se fuero anulando y muriendo de tedio y aburrimiento por la falta de acción y motivación, hasta que un día...Me encontré con una nueva realidad. Corría el mes de Octubre del año 2003, a las cinco de la tarde. Yo iba montado en mi primer auto, recién lo había adquirido en el mes de junio, en plena temporada estival. Cual seria mi sorpresa, cuando comenzó a llover y como la temperatura estaba en 8 menos cero; esa lluvia comenzó a convertirse en hielo y la calzada a parecerse a una pista de patinaje parecida a la del Holiday Onice. Estaba al llegar a una intersección, como es lógico, apoye mi pie sobre el pedal de freno y el auto continuo su camino, como sin con el no fuese la cosa.
Se me paralizo la sangre, me aterre y en ese momento; mis reflejos despertaron como por arte de magia; como venia a baja velocidad, atine a tirarme contra el sardinel y hacer mil peripecias para detener al “auto fantastico” que en ese momento tenia entre mis manos.
Luego del susto, tuve que llamar a un amigo para que me sacara del lugar, porque yo no me sentía capaz de hacerlo. Solo con el tiempo aprendí a “dominar” a la maquina. Bueno no tanto como dominarla, porque eso es casi imposible, pero amenos a saber salir del asunto y evitar manejar en esas condiciones.
Ahí descubrí que: no sabia manejar, que era un principiante, un necio y demás calificativos peyorativos al alcance de cualquier mente creativa.
También aprendí que: los autos utilizan aquí en Canadá, neumáticos para verano y para invierno, que en cada temporada, hay que cambiarlos, porque si no te aplican una multa, que te quitan las ganas de seguir haciéndote el vivo.
Aquí hay que saber manejar: sobre hielo, sobre nieve y también a esquivar huecos, porque las pistas, se llenan de ellos. No por falta de dinero para repararlas, si no porque con los cambios bruscos de temperatura, se abren cada hueco que si no lo vez, caes y no te saca nadie, porque en plena nieve... Aquí no se puede remolcar un auto con otro auto. Es obligatorio llamar a una grúa.
Una mas: en las mañanas de invierno, es muy común encontrar los vidrios de los autos, llenos de hielo, que hay que sacar con un “rascador de plástico, luego de eso te montas en el auto y luego de unos segundos, tienes los vidrios en la parte interior, llenos de una capa de hielo que se produce por le vapor de tu respiración al contacto con el vidrio que esta a una temperatura inferior a los 20 o 25 grados bajo cero. A rascar vidrios se ha dicho y a esperar que el habitáculo se caliente un poco para partir.
¿Hay alguien que se atreva...?

7 comentarios:

  1. Ufff...
    Yo no me atrevería ni loca..ja!
    Con lo que ya me cuesta circular simplemente con frío extremo que te hiela los retrovisores y las lunas del coche...,encima en pista de patinaje!?
    Ni hablar.
    El clima en cada ciudad es determinante a la hora de conducir, y nunca se es demasiado previsor...
    Un episodio terrible el que te sucedió...
    Un abrazo plumma

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    1. Siempre hay algo que aprender, pero aveces no es muy facil que digamos.
      Gracias Maribel, por tu visita y por tu coemntario.
      Un abrazo

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Hola Pluma.

    Tienes razón, conducir bajo las inclemencias del tiempo lleva implícita la destreza del conductor y sobre todo que el coche esté preparado siempre, más, si es un país como Canadá.

    Un abrazo, gracias por tus palabras.

    Moon.

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    1. Una cosa es contarlo y muy dieferente; vivirlo.
      Una barazo Moon y gracias por venir.

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  4. Me imagino el miedo. Está claro que no es lo mismo conducir con sol que hacerlo en pleno temporal.
    Bueno, veamos el lado positivo, te has convertido en un experto conductor.

    Un abrazo Pluma.

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  5. ¿Miedo? No, terror, nunca habia experimentado una sensacion de esa naturaleza. Imaginate que estas llegando a un cruce de calles y el auto se sigue de largo. Uff..Terrible, sobre todo cuando no te lo esperas.
    Como dices: ya aprendi, pero no soy tan experto, porque con el hielo, no hay expertos en la nieve, si me defiendo.
    Un abrazo Elena y gracias por tu visita.

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