Desde
que el mundo es mundo y para que no existan malos entendidos, mundo:
este en el que vivimos, porque el resto si que es inmensamente grande
e infinito solo para nuestros ojos, teniendo en cuenta que ; no
conozco otros ojos capaces de ver mas de lo sabemos.
Se
han vaticinado, promovido, auspiciado y asegurado varios fines del
mundo. Algunos muy peculiares y otros bastante tirados de los pelos.
Cada quien vaticina el final que mejor le parece o que mejor se
imagina que debe de ser, pero nadie puede adjudicarse la certeza de
la verdad en ello.
Terremotos
y cataclismos de toda índole son los preferidos y los que están en
el orden mediocre de la creatividad, pero los que están vinculados
al mundo espacial y universal, son los que se llevan el Oscar y
mantienen en vilo al ser humano.
La
tierra es un planeta vivo, que se encuentra en constante evolución y
por ende sujeto a cambios de toda índole, bien sean; climáticos,
geofìsicos, naturales, biológicos y demás. Ninguno de estos
fenómenos, esta en capacidad de acabar con el planeta, pero si en la
de cambiarlo ostensiblemente, transformando su paisaje actual.
En
este orden de cosas, nada podemos evitar y vaticinar, porque
simplemente, siempre son acontecimientos fortuitos, imposibles de
predecir y calcular, sin secuencia ni regla alguna. Solo es el
palpitar constante de la vida del planeta, de manera secuencial y
natural dentro de un tiempo que solo el conoce.
Asomando
la cabeza fuera de nuestro predio, la cosa cambia, porque ahí
estamos “pisando” otro terreno mucho mas escabroso y desconocido,
del que no sabemos absolutamente nada y de donde nos puede caer una
“pedrada” en el momento menos esperado, como acaba de suceder en
Rusia, en donde se precipito un meteorito de apenas diez toneladas de
peso, causando mas de mil heridos y cuantiosos daños materiales en
al menos seis ciudades. Esto se debió a la potencia de sus hondas
sonicas. No se si a qui podemos decir: para muestra un botón o para
muestra un pedron, pero lo cierto es que es una pequeña muestra de
lo que nos puede suceder.
A
lo largo de la vida de nuestro palmeta, se han sucedido cientos de
estos acontecimientos. Unos de similares características al que
hacíamos mención en el párrafo anterior y otros de proporciones
incalculables, como el caído en el golfo de México, que según la
ciencia; fue capaz de transformar el planeta y extinguir a los
dinosaurios, entre otras especies.
Esto
es lo que tenemos y así es como vamos. Somos sumamente frágiles e
indefensos. Cien por ciento perecederos, dueños de un tiempo
terrenal, que no significa nada en el contexto universal.
El
fin de nuestro planeta, va a tardar mucho en llegar, pero el fin de
nuestra especie, puede estar a la vuelta de la esquina. Bien sea
dentro de un año, mil, cien mil, un millón o dentro de unos
segundos, por gracioso que pueda parecer.
Ojala
llegue a publicar esta crónica...




